Con esa costumbre que tengo de mirar al cielo cada noche, aunque en estos días hay apenas sólo nubes para ver, hace un par de noches observé un enorme círculo rodeando la Luna Llena, que en otras ocasiones ya había observado.
Las personas de otras generaciones decían que este halo o "casita", es una señal de que el tiempo va a cambiar, y le atribuían también propiedades de augurios, buenos y malos. Creo que, a pesar de no poder dar una explicación científica, con esa sabiduría popular, no andaban tan errados.
Como hago desde que se inventó el internet, busqué una respuesta para esta duda, ¿a qué se debe este halo que rodea la Luna Llena? Pues bien, entre datos serios, suposiciones, chistes y demás, encontré que este círculo puede deberse a la refracción de la luz del satélite en las partículas de cristales de hielo suspendidas en la atmósfera, y ha de ser, ya que han sido noches frías para nuestra ciudad, así pues, esta refracción hace que estos cristales se iluminen y provoca que se forme este halo. Por lo que pude encontrar, no es un fenómeno común, y he de decir que no se ve más que unas cuantas noches al año, yo creo que durante el año pasado, lo pude observar apenas cuatro o cinco veces y afortunados los que lo hemos visto, pues es bastante hermoso, como un arcoiris que rodea la Luna, dependiendo de la claridad de la noche.
Dos mil nueve fue el Año Internacional de la Astronomía, y creo que por estas tierras, pasó sin pena ni gloria, lo que es una lástima, pues nos perdemos de conocer el gran entorno que nos rodea más allá de la exosfera, que también constituye parte de lo que nos hace humanos, pues algo de ese polvo y gases que rodea nuestro pequeño planeta también sirvió para crearnos.
Es buena idea que ahora se incluya en los noticieros información acerca de los fenómenos cósmicos como las fases de la luna, los eclipses, y en estos días, las lluvias de meteoros, la más reciente, la de las Cuadrántidas, que se estará viendo, si el clima lo permite, del primero al cinco de enero. Sería bastante interesante que así como nos percatamos de nuestro entorno inmediato, también observemos con más atención los sucesos que ocurren en el cielo, y sobre todo, enseñar a nuestros niños a conocer, no solamente nuestra casa, La Tierra, sino también, el vecindario completo, es decir, todo el Universo. Y que mejor que todavía en estos lares el cielo es lo bastante transparente para poder ver las estrellas por la noche.
Al menos, y en estos tiempos de crisis, es algo que no nos cuesta nada, quizá sólo un poco de tiempo y paciencia. Y puede que encontremos que es posible disfrutar de hacer algo diferente de vez en cuando.
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