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sábado, 9 de enero de 2010

The Big Bad Swim


           O lo que se le parece, El gran salto, (título en español), es una película que tuve la oportunidad de ver una de estas noches de tanto frío y mientras buscaba algo para mirar que me diera un poco de sueño. 
               La sintonicé pensando que sería un drama aburrido, con actores que no me son familiares, por lo que pronto me quedaría dormida, sin embargo, fue todo lo contrario. La comencé a ver algo avanzada, así que no capté de primera intención el argumento de la película, pero tampoco es como que me hacía falta, se va desenvolviendo por sí misma, como si se estuviera desarrollando con el curso de los minutos que avanza, de manera en momentos un tanto imprevista y con argumentos de tan comunes que resultan originales, francos, claros e hilarantes… y de tanto en tanto, conmovedores.
                    Bueno, en realidad me gustó. Y la simplicidad con que se expone en la cinta que la vida misma es un gran salto, o una gran zambullida, en realidad. Que hay que ir dominando el miedo y buscando el valor interior o quizá, aquello que nos brinda valor interior para dar el salto, para atreverse a hacer algo, o soñar con hacerlo y cumplirlo. Que, a la vez, hay que tener fe en lo que hemos aprendido de los maestros de la vida para saber, que, cuando nos zambullamos, podremos salir a flote. Encontrar el valor propio más allá de una oportunidad perdida o un matrimonio terminado.
                      Premisa:- El 97 % de las personas flotan de manera natural… el otro 3% debe aprender a ser más “flotador”. Supongo que podría ser atinado. Que mientras para alguno lo más natural es ir por ahí, saliendo a flote de las situaciones de la vida casi sin darse cuenta, para el otro pequeño porcentaje, podría ser más complicado y terminará haciéndolo, pero encontrando un método propio, tal vez un poco más practicado como el constante empeño de un entrenamiento diario.
                       Una película sin melaza, con escenas entrañables, (el perrito que se va tras el ciervo y regresa después de media hora, ¿quién fue el adoptador y quien el adoptado?); que transcurren como quien viera un video casero, sin adornos ni sobreactuaciones de los personajes. Porque creo que más que los protagonistas humanos, la protagonista es la clase de natación que enlaza la vida de este grupo, como enlaza las vidas de cientos, miles de grupos más a lo largo y ancho del mundo, de personas que comparten aún un solo interés pese a ser tan distintas entre sí.
                      Recomendable para buscar entre los filmes independientes del año 2006, que deja buen sabor de vista (no de boca), y el acertado conocimiento de que, de una manera u otra, todos somos diferentes y un poco raros, pero al final de cuentas, en un maravilloso mundo de diversidad, eso es de esperarse.

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